Introducción

Como reflejan sus Estatutos, desde su fundación por unas cuantas familias burgalesas en 1970 el Club Montauca ha servido de ayuda a miles de padres y madres burgaleses en la educación de sus hijos. El aprovechamiento valioso del tiempo libre, que no está en el ámbito del colegio ni de la vida en el hogar familiar puede ser muy educativo.

Entre otros rasgos característicos de la formación que Montauca presta a las familias, destaca la convivencia con chicos de diferentes colegios, edades, ambientes sociales, donde se fragua la personalidad del joven y se aprende a servir a los demás, a pensar en los más desfavorecidos, a comprender y respetar puntos de vista diversos, a trabajar en equipo.

Estas Normas de Convivencia que aquí se presentan se inspiran en la Convención de Derechos del Niño, de Naciones Unidas, de 20 de noviembre de 1989 (ratificada por España el 30 noviembre 1990), en la Carta Europea de los Derechos del Niño de 1992 (aprobada por el Parlamento Europeo mediante Resolución A 3-0172/92, DOCE nº C241, de 21 de septiembre de 1992), y en la Ley Orgánica 1/1996, de 15 enero, de Protección Jurídica del Menor, así como en la Ley 14/2002, de 25 julio 2002, de Promoción, atención y protección a la infancia en Castilla y León.

La Junta Directiva designará a uno de sus miembros como persona responsable del cumplimiento de estas Normas en el Club Montauca.

El responsable de la supervisión de estas normas es Mariano García y se puede contactar con él a través de esta dirección de correo electrónico: proteccionmenormontauca@gmail.com.

Se establece que cualquiera que haya presenciado un hecho que afecte a las Normas de Convivencia tiene la obligación de ponerlo en conocimiento del responsable de supervisión designado por la Junta.

II. Principios que rigen la convivencia

-Respeto por las personas y sus derechos y libertades.

-Solidaridad y atención preferente por los mayores, desfavorecidos, enfermos y minusválidos.

– Montauca se propone educar personas íntegras y autónomas, con un sentido cristiano de la vida. Dotándolas de una capacidad de pensar por sí mismas; facilitándolas el desarrollo de todas sus aptitudes intelectuales y forjando una voluntad que haga posible llevar a cabo las metas que libremente se marquen.

Entre otras virtudes humanas y cívicas que se fomentan, están las siguientes: sinceridad, lealtad, justicia, laboriosidad, amistad y alegría.

Atiende también a la adquisición de hábitos de convivencia, del sentido de la ciudadanía y de la responsabilidad personal para la cooperación al bien común de la sociedad y al progreso social. Se fomenta también el espíritu de servicio a los demás, de cooperación al bien común, al progreso social y a la comprensión internacional.

  1. La Asociación Juvenil declara su compromiso con la formación integral de los socios y de todos los que participan en sus actividades.
  2. Deben conocer estas normas de convivencia todos los que colaboran en las actividades del Club juvenil (miembros de la Junta Directiva, monitores, profesores, entrenadores de los equipos deportivos, capellanes, etc.) y habrán de atenerse a ellas en su actuación ordinaria.
  3. Entre los fines más importantes que se propone el Club Montauca está enseñar a convivir a todos los chicos, fomentando el respeto de las diferencias individuales, sin que nadie pueda ser discriminado por ningún motivo de raza, lengua, sexo o religión. Como medio para lograr este objetivo, nos proponemos prevenir actitudes y situaciones de rechazo, y garantizar el libre desarrollo de la personalidad de los socios, en el marco del respeto a los principios constitucionales y estatutarios, así como a la normativa específica de nuestra Comunidad Autónoma, su cultura y su medio ambiente natural.
  4. Los padres son la base del Club. Impulsan y dirigen las actividades y colaboran de cerca con los monitores y bajo la supervisión de la Junta Directiva en su papel de primeros educadores de sus hijos. Por eso, todos los monitores cuidarán con diligencia la comunicación con las familias de los socios.
  5. La Asociación observará —a todos los efectos— lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de Diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal y demás normas de desarrollo, así como los derechos de acceso, rectificación, oposición y cancelación de estos datos por parte de los padres o tutores de los socios.
  6. Se protegerá a los socios de la exhibición de símbolos o emblemas, y de la realización de actos que inciten a la violencia o que atenten contra la dignidad de las personas y contra los derechos humanos.
  7. Tanto en la sede del Club como en las actividades organizadas por el club fuera de su sede, no está permitido el consumo de alcohol, tabaco, drogas y otras sustancias nocivas para la salud. De igual manera, se respetarán las recomendaciones dadas por las autoridades sanitarias en lo referente a los hábitos alimenticios saludables para los menores.
  8. La Asociación se propone, como los Estatutos recogen, la formación integral de los jóvenes y sus familias, en los aspectos académicos, humanos, culturales y religiosos. Desde su fundación y por deseo expreso de las familias que lo fundaron y se recoge en los Estatutos, el club dispone de los servicios de un capellán para la atención religiosa de quien libremente y voluntariamente desee recibir los sacramentos y recibir la atención espiritual propia de la fe católica.
  9. Las actividades al aire libre constituyen una oportunidad para que los socios y quienes participan de las actividades de la Asociación juvenil se familiaricen con la Naturaleza y se formen en el respeto y valoración de los espacios naturales y el medio ambiente. En estas actividades se seguirá lo dispuesto por las autoridades autonómicas en lo referente a las acampadas. Los monitores (siempre dos o más) contarán con las titulaciones requeridas de monitor de tiempo libre o —en su caso— de director de campamento; y nunca dormirán en las habitaciones (o tiendas) con los menores. Si se trata de una actividad que también atiende el capellán, éste ocupa siempre un dormitorio aparte. Los chicos duermen en dormitorios (o tiendas) individuales o de tres plazas o más. Para estas actividades la Asociación juvenil cuenta con una póliza de seguros y tiene prevista la resolución de una eventualidad que requiera atención médica.
  10. La Asociación velará por la seguridad vial y seleccionará especialmente a las personas que conduzcan los vehículos que se utilicen para el transporte de los socios. Por otra parte, un adulto no va a solas en coche con un menor —menos aún en un viaje largo—, salvo que tenga el consentimiento explícito de los padres y de modo excepcional. En el caso de estancias en otros países, habrá de tenerse en cuenta que en algunos lugares esta circunstancia no se dará nunca, por las costumbres o legislaciones locales.
  11. Se dará una respuesta inmediata en el caso de intimidación, acoso o maltrato entre iguales (bien sea físico o psíquico; oral, escrito, gestual o ciber-bullying). Se fomentará el respeto físico y verbal entre socios evitando cualquier clase de agresión.
  12. En el trato con los socios y las familias, los monitores tendrán en cuenta las siguientes buenas prácticas, encaminadas a garantizar el respeto debido a las personas y la adecuada convivencia entre menores y mayores:

a) En las actividades que se organicen, un adulto no se quedará nunca a solas con un menor en un sitio aislado.

b) Si la sede de la Asociación juvenil tiene una residencia aneja, los socios nunca accederán a la zona de habitaciones personales de los monitores.

c) En las actividades que conlleven el uso de vestuarios (fundamentalmente las de carácter deportivo) se evitará que coincidan socios y personas adultas en vestuarios. También, que coincidan socios pequeños y mayores. Se educará a los socios en el sentido del pudor como muestra de respeto a los demás.

d) Se evitarán, en el desarrollo de cualquier actividad, manifestaciones inapropiadas de afecto por parte de los monitores y de los socios.

e) El capellán, en el ejercicio de su ministerio, desarrollará su tarea pastoral en la medida de lo posible, en espacios abiertos o en salas visualmente accesibles de modo que desde fuera se vea el interior de la habitación. También los monitores, cuando hablan a solas con un socio, deben situarse preferiblemente en un lugar a la vista de los demás. En el caso de que se tenga que utilizar una sala, ésta deberá tener una puerta de cristal o, si no la hay, dejarán la puerta abierta.